Bienvenido
Hoy es 04 de Septiembre de 2010
 
Usted se encuentra en: Inicio / Nosotros / Misión, Visión y valores

Misión, Visión y valores



MISION 

Formar estudiantes con altos conceptos de si mismos, claros en su destino, identidad y propósito de vida; competentes en su actuar Etico, Moral, Académico y Social, con un espiritu enseñable  y de permanente aprendizaje, protectores del ecosistema y capaces de servir a la Sociedad.

 VISION

El Colegio Gimnasio Piedemonte será reconocido por sus altos estándares de calidad,  que se dejaran ver en un Servicio Educativo de Excelencia; motor de futuras generaciones, que impacten  el ámbito local, nacional e internacional; donde la Institución hará presencia con sus ex alumnos como piezas fundamentales en el desarrollo cultural, social, político y económico de nuestra sociedad.

VALORES

Un valor será verdadero por su capacidad para hacer más humano al hombre en el desarrollo de todas sus potencialidades y en la comprensión de todos los seres de la Naturaleza. La conciencia de saber “quién soy”, “de dónde vengo” y “para dónde voy”, representa la interrogación que cimienta todos los valores; lo que hace de la Educación el espacio más puro para su desarrollo.El Gimnasio Piedemonte, como institución educativa, fundamenta su Misión en los siguientes Valores:

RESPETO

No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti mismo

Conocer el valor propio que es el valor inherente a toda persona humana y honrar el de los demás; es la verdadera manera de ganar respeto. El estado original del respeto está basado en el reconocimiento de la originalidad del propio ser, entidad única, tanto en su aspecto corporal como en su aspecto espiritual. En esta perspectiva surge y se desarrolla la fe; Fe en Dios, fe en el propio ser y fe en los demás. Como seres sociales y educables, también en la comunidad educativa aparecen los conflictos, donde el respeto juega un papel importante para su resolución.

Fuente de conflicto

El conflicto se inicia cuando falta el reconocimiento y la aceptación de la originalidad y de la diferencia de mi propia naturaleza y la del otro; y el resultado es el dominio de las influencias negativas externas, que nos impiden tomar conciencia del respeto. De ahí la necesidad de recuperar el sentido moral del respeto debido por si mismo y por los demás.

La Educación consiste precisamente en desarrollar poderes internos, basados en principios espirituales y morales, que aclaran y fortalecen el valor del respeto y que nos permiten superar la dependencia de factores externos, físicos y materiales, tales como casta, color, raza, religión, sexo, nacionalidad, el estatus y la popularidad, que desconocen o mutilan la integridad de la persona humana.

El desafío de la Educación es desarrollar el valor del respeto y de la dignidad en el propio ser y en el de los demás, dándole una expresión práctica en los valores de la vida diaria, con la confianza en si mismo, frente al poder del conocimiento y con la seguridad para actuar en todas las circunstancias de manera optimista, reflexiva y esperanzadora en el bien propio y en el de los demás.

Ambiente de respeto

El respeto como reconocimiento de todos los seres humanos como personas, representa la grandeza de la vida y la alegría de vivir con y para el bien. La falta de respeto y trabajar en contra de la vida y de las leyes de la naturaleza, ocasionan desequilibrios biológicos, ecológicos y desastres naturales y sociales.

Pretender ganar respeto sin permanecer consciente del propio valor original se convierte en el método mismo para perderlo. Conocer el valor propio y honrar el de los demás es la auténtica manera de ganar respeto. En la visión y la actitud de igualdad existe una espiritualidad compartida. Compartir crea un sentimiento de pertenencia y un sentimiento de familia.

Respeto es el reconocimiento del valor inherente y de los derechos innatos de los individuos y de la sociedad. Estos deben ser reconocidos como el foco central para lograr que las personas se comprometan con un propósito más elevado en la vida.

En toda acción e intención, en todo fin y en todo medio, trata siempre a cada uno - a ti mismo y a los demás - con el respeto que le corresponde por su dignidad y valor como persona

DIGNIDAD

La Dignidad es un legado Divino, por tanto es el valor intrínseco y supremo que tiene cada ser humano, es decir, el ser humano posee dignidad por sí mismo, por que Dios se la ha dado. Este valor singular de la dignidad humana se nos presenta como una llamada al respeto incondicionado y absoluto.

La dignidad es el valor del ser humano que lo hace superior a los demás seres del cosmos; por su capacidad de dar sentido y trascender a toda la naturaleza; de ahí su importancia y la necesidad de comprenderla. La dignidad es inherente a la persona humana, nadie se la da, la tiene desde el mismo instante de su concepción; nadie se la puede quitar bajo ningún pretexto, pero puede ser ignorada o no reconocida. Por su misma naturaleza, por el hecho de pertenecer a la especie humana, por su propio y particular potencial genético, todo ser humano es en sí mismo original y diferente; y por lo tanto digno y merecedor del reconocimiento y del respeto de su dignidad.

La dignidad es el fundamento de los derechos que tiene el ser humano, por el hecho de ser persona humana, independientemente de su situación económica, social y cultural, así como de sus creencias o formas de pensar; en este sentido afirmamos que la persona humana no tiene precio, sino dignidad. De la dignidad de la persona como valor central, emanan la justicia, la vida, la libertad, la igualdad, la seguridad y la solidaridad, dimensiones básicas de la persona que determinan la existencia y legitimidad de todos los derechos humanos.

RESPONSABILIDAD

Ser responsable es cumplir siempre con el deber que se le asignó y permanecer fiel a sus principios y a sus objetivos. Por eso la responsabilidad es una relacion racional y social que se asume integralmente y da sentido a los propositos y a los fines.

En la vida, la responsabilidad personal proviene de muchas fuentes previsibles e imprevisibles, e implica asociarse y participar, comprometerse y cooperar. La responsabilidad social y global requiere de todo lo antes mencionado, así como de la justicia, la humanidad y el respeto por los derechos de todos los seres humanos.

Responsabilidad moral es aceptar lo que se requiere para dignificar nuestra propia persona según nuestra educación, nuestros principios y creencias, para honrar conscientemente nuestra persona con el cumplimiento del papel que se nos ha confiado en las diferentes etapas de la vida.

La responsabilidad a menudo requiere humildad para ayudar a superar los obstáculos creados por el ego. El que actúa con responsabilidad, obra independientemente de los resultados o del aplauso que puedan brindarle los demás y tiene la madurez de saber cuándo debe delegar una responsabilidad a otro.

Cuando la finalidad de una acción es mejorar a una persona o al mundo, cuando se acepta este papel y esa responsabilidad, se necesita a la vez un sistema de apoyo interno que asegure la asimilación de las cualidades esenciales y su puesta en práctica. Esto es necesario para todos y en especial para los padres, educadores, líderes religiosos y políticos y celebridades, así como para los que marcan el rumbo de diversas disciplinas porque todos ellos son modelos de conducta. Todas estas personas tienen roles significativos porque ayudan a perfilar normas y modelos de conducta que ejercen una enorme influencia en la sociedad. Un principio del aprendizaje es observar la conducta y la experiencia de la vida real de los que admiramos y respetamos. Por tanto, es obligatorio para quienes son modelos el aceptar y honrar la responsabilidad de “ser ejemplo”. Las personas responsables, sobre todo en el campo de la educación, operan sobre dos premisas: 1) conciencia de que toda persona tiene algo valioso que ofrecer; y 2) conciencia de que la situación requiere un ambiente cooperativo más que competitivo.Cuanto más importante sea su papel, mayor debe ser su interés por el mensaje que se difunde y por el impacto del mismo en las vidas de los demás.

La Educación busca desarrollar las cualidades y potencialidades esenciales del ser humano, que permitan la comprensión de los principios y valores que requiere una vida digna y responsable; fundamento de su bienestar, el de su familia, el de la sociedad y el de la naturaleza en general.

SUPERACIÓN

Dando por supuesto que tanto en tu actuación como en tu intención tratas a la gente con respeto, elige siempre aquella actuación que produzca el mayor beneficio para el mayor número de personas.

La superación es el valor que motiva a la persona a perfeccionarse a sí misma, en lo humano, espiritual, profesional y económico, venciendo los obstáculos y dificultades que se presenten, desarrollando la capacidad de hacer mayores esfuerzos para lograr cada objetivo que se proponga. La superación no llega con el tiempo, el simple deseo o con la automotivacion, requiere acciones inmediatas, planeación, esfuerzo y trabajo continuo.

Nuestra vida esta llena de oportunidades, saber aprovecharlas y obtener los frutos deseados constituye el centro de nuestras aspiraciones. Actualmente se habla de excelencia personal y el éxito al alcance de la mano, sin embargo, muchas de estas fórmulas se enfocan a la solución de problemas y al logro de una posición económica preponderante, quedando cortas en lo que a la superación personal se refiere, la verdadera superación no tiene cantidad sino calidad.

Si la superación es un deseo innato de los seres humanos ¿por qué en ocasiones nos detenemos? El principal obstáculo es nuestra persona, con temores encubiertos de excusas, con la vana esperanza de una oportunidad "de oro" o el momento adecuado para cambiar de vida; en el peor de los casos, la pereza y el pesimismo propios del conformista.

Aunque los recursos económicos y materiales sean necesarios, no debemos enfocar la superación a la acumulación de los mismos, como una manera fácil de medir un progreso. Existen otros aspectos fundamentales y prioritarios que toda persona debe atender:

Podemos comenzar por ver nuestros hábitos y costumbres: el cuidado de las cosas ajenas y personales; el orden en nuestras comidas, diversiones y descanso; la atención y cuidados que procuramos a nuestros familiares (hijos, padres, cónyuge, etc.); tratar con amabilidad a todas las personas; ocupar nuestro tiempo libre para tener convivencia, cultivar pasatiempos o realizar actividades sencillas.

En nuestro caso especifico, para el estudiante significa dedicar más tiempo a su preparación, conocer y aplicar nuevas técnicas de estudio que faciliten un mejor aprendizaje con los resultados deseados; desarrollar la investigación personal y mejorar la calidad en los trabajos que realice.

El ámbito espiritual, con mucha frecuencia descuidado, ofrece muchas posibilidades con el conocimiento de los preceptos y valores propios de nuestra religión, además de la práctica de los mismos; contar con la asistencia de un director espiritual; procurar el trato con Dios de manera continua (y no sólo cuando tenemos algún problema o necesidad grave); frecuentar los sacramentos y las prácticas religiosas.

La superación personal se encuentra en la persona misma y no en los bienes materiales, como tampoco es exclusivo de una determinada edad; existen hoy en día jóvenes y personas mayores capaces de lograr grandes empresas, observando como sus sueños se hacen realidad y sin detenerse a considerar la falta de experiencia o el cansancio natural que traen los años. Renunciar a mejorar equivale a una vida triste, gris y con falta de aspiraciones, en una palabra: conformismo.

Las posibilidades de superación son innumerables y ante tantos aspectos podemos caer fácilmente en el desánimo. Además de tomar la firme decisión de iniciar hoy mismo, conviene elaborar un pequeño plan para hacerlo de manera ordenada y llevarlo a la práctica de forma consistente

Cabe considerar sobre la existencia de los obstáculos, siempre los habrá, pero la verdadera superación consiste en afrontarlos y ante ellos cobrar nuevos bríos. En esta vida nada es fácil, todo lo que vale la pena requiere de perseverancia y paciencia para alcanzarlo, es entonces cuando la superación se hace sublime - alejada de toda vanidad y soberbia - con el gozo interior de acercarnos cada vez más a la cima de la humana perfección .

HONESTIDAD

Honestidad significa
que no hay contradicciones
ni discrepancias entre
los pensamientos,
palabras o acciones.
Ser honesto con el
verdadero ser y
con el propósito
de una tarea gana
la confianza de los demás
e inspira fe en ellos.
Honestidad significa
nunca hacer mal uso
de lo que se nos confió.

Honestidad es la conciencia clara “ante mí y ante los demás”. Honestidad es el reconocimiento de lo que está bien y es apropiado para nuestro propio papel, conducta y relaciones. Con honestidad, no hay hipocresía ni artificialidad que creen confusión y desconfianza en las mentes y en las vidas de los demás. La honestidad conduce a una vida de integridad, porque nuestro interior y exterior son reflejo el uno del otro..

Honestidad es hablar de lo que se piensa y hacer lo que se ha dicho. No hay contradicciones ni discrepancias entre los pensamientos, palabras o acciones. Esta integración proporciona claridad y ejemplo a los demás. Ser interiormente de una forma y exteriormente de otra crea barreras y puede causar daño, porque nunca podremos estar cerca de los demás ni los demás querrán estar cerca nuestro. Algunos piensan: “Soy honesto, pero nadie me comprende”. Esto no es ser honesto. La honestidad es tan claramente perceptible como un diamante sin defectos que nunca puede permanecer escondido. Su valor es visible en cada acción que realizamos.

Ensombrecer asuntos

Se necesita examinar la honestidad interna para fortalecerse y desarrollar sabiduría y estabilidad. La firmeza interna positiva crea un oasis de recursos espirituales para asegurarse y proporciona la confianza para permanecer estable en la propia autoestima. Eso es asertividad. Si internamente hay apego hacia una persona, objeto o idea, este apego crea obstáculos a la realidad y a la objetividad y las acciones no se realizan en base al interés global. El estado interno no debería estar influenciado por la negatividad de la propia naturaleza, sentimientos o peculiaridades personales. Las motivaciones egocéntricas, los propósitos ocultos y los sentimientos y hábitos negativos son manchas en el espejo de la vida. La honestidad actúa como un quitamanchas.

Para el crecimiento del propio ser debe haber limpieza y claridad en el esfuerzo y verdad en el corazón. Limpieza significa explorar y cambiar la conciencia y la actividad que manchan al propio ser y suscitan dudas en los demás. Debería haber honestidad en el corazón y también honestidad en la cabeza. De lo contrario habrá autoengaño o la tendencia de engañar a los demás, oscureciendo los asuntos con excusas interminables y explicaciones confusas. Cuando el espejo del propio ser está limpio, los sentimientos, la naturaleza, las motivaciones y los propósitos son claramente visibles, y la persona se hace digna de confianza. Se dice que “el barco de la verdad puede tambalearse, pero nunca se hundirá”. Aun con honestidad, el barco a veces se sacude, pero el ser digno de confianza garantiza que el barco nunca se hundirá. El valor de la verdad le hace a uno digno de confianza.

Ser digno de confianza y confiar en los demás proporcionan la base y la conexión necesarias para que las relaciones sean nítidas. También es necesario compartir con honestidad los sentimientos y las motivaciones de cada uno. Cuando hay honestidad y limpieza, también hay cercanía. Sin estos principios, ni los individuos ni la sociedad pueden funcionar.

Aplicación y experimentación

La aplicación personal de esta ética y de estos principios implica experimentar, ver qué es lo que funciona mejor, qué es lo que es útil y significativo. Se trata de un proceso continuo de experimentación y aprendizaje. El progreso se produce siendo honesto en la práctica de manera tan completa y sincera como sea posible en todo momento.

Cuando se obtiene la experiencia del éxito, el compromiso con la honestidad e integridad se refuerza. Una tarea realizada a la fuerza o por obligación, o con una actitud descuidada o egoísta, no refleja motivaciones puras. Ser honesto con el propio ser, verdadero y fiel con el propósito de una tarea gana la confianza de los demás e inspira fe en ellos. Para mantener el progreso se requiere pureza en las motivaciones y consistencia en el esfuerzo.

Una persona honesta es aquella que aspira a observar los códigos de conducta más elevados, que es leal a los principios benevolentes y universales de la vida y cuyas decisiones se basan en discernir claramente entre lo que es correcto y lo que es erróneo. Tales personas se rigen por normas que dan guía y valor para comprender y respetar las conexiones sutiles del mundo en relación con su propia vida. Una persona honesta aprecia la interconexión del mundo natural y no malgasta, abusa ni desperdicia las riquezas de los recursos destinados al bienestar de la humanidad. Una persona honesta no da por supuesto el derecho a disponer de los propios recursos, como la mente, cuerpo, riqueza, tiempo, talento o conocimientos.

Honestidad significa no hacer nunca un mal uso de lo que se nos confía. Siempre debe haber interés en usar los recursos de manera adecuada para las necesidades básicas humanas, morales y espirituales. Los recursos bien utilizados crean bienestar y se multiplican. La persona que está seriamente comprometida con el desarrollo y con el progreso mantiene la honestidad como un principio constante en la construcción de un mundo de paz, de abundancia, un mundo con menos desperdicios y mayor esplendor.

LA EXCELENCIA

Es un arte que se conquista

con la práctica y el hábito.

No actuamos correctamente

porque tengamos virtud o excelencia,

sino más bien obtenemos éstas

porque hemos actuado debidamente.

Somos lo que repetidamente hacemos.

La excelencia, entonces,

no es un acto

sino un hábito

“EDUCAMOS PARA AYUDAR A DESARROLLAR UN PROPÓSITO Y UNA MISIÓN EN LA VIDA "

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Usuario
Contraseña